martes, 3 de noviembre de 2009

LOS 336 EUROS DE LA VERGUENZA


Cada verano nos deja la noticia de ancianos muertos, solos, en su propia casa, abandonados, sin que nadie se percate de su ausencia.

De su muerte no avisan los familiares, ni los vecinos, ni los servicios sociales... sino el propio olor del cadáver.

Y es que entre los millones de empobrecidos de España, y de la Comunidad Foral, hay un colectivo especialmente silencioso, que pasa totalmente inadvertido: el de los ancianos que sufren la enfermedad, la pérdida de seres queridos, la soledad, y a veces la más extrema pobreza.

En Navarra, según datos oficiales en el año 2008 hubo 2.905 personas que cobraron 336 euros mensuales, o lo que es lo mismo 11 euros al día, renta de auténtica miseria, comparable con la de muchos países empobrecidos.

Estos 336 euros de la vergüenza los recibe gente mayor, que no ha cotizado a la Seguridad Social lo suficiente como para acceder a otras pensiones contributivas más altas. El 77% de esta gente son mujeres solas, algunas solteras, viudas en su mayoría, entre 80 y 85 años, con vivienda en propiedad, pero muy deteriorada...
Mujeres que cobran por término medio 85 veces menos que un navarro, menos por supuesto del Salario Mínimo Interprofesional, y menos también que los perceptores de Renta Básica, personas de entre 25 y 65 años que aquí en Navarra reciben 561 euros al mes.

La miseria de sus 11 euros diarios les hace imposible comprar cada día pan, leche y medicinas, o pagar calor, luz y agua. A esto se le une su soledad, el silencio al que se les condena, la exclusión social…

Ellos son miserables, pero mucho más miserables aún y por otros motivos, es la sociedad navarra y española, capaz de dejar en la cuneta a una parte fundamental de su historia, a sus mayores; y muy especialmente a sus mujeres mayores, que trabajaron toda una vida sin cotizar, que se entregaron en el cuidado de otros, que hicieron posible los trabajos de otros…

De ellas, ancianas, viudas, pobres, no hablan ni los políticos, ni los sindicatos, ni las feministas… Por eso desde la revista AUTOGESTIÓN queremos denunciar su situación y exigir que se tomen medidas sociales, económicas y políticas de inmediato, que acaben con la miseria de este colectivo de ancianos, y de paso hagamos un poco menos miserable a nuestra adormecida sociedad