miércoles, 21 de junio de 2017

Guerra en Venezuela


Comparto alguno de nuestros aprendizajes evangélicos en esta hora dramática del pueblo venezolano. En primer lugar, experimentamos vívidamente que el seguimiento de Jesús se realiza en un combate permanente contra fuerzas sobrehumanas
Estamos en guerra, nos recordaba Julián Gómez del Castillo, y la tensión militante debiera ser la respuesta cristiana. El haber renunciado a esta actitud beligerante contra el mal para saborear el placer pasajero del mundo es la causa principal de la tibieza. Algunos amigos a los que he invitado a venirse a este lado de la trinchera me han hablado del miedo que sienten por sus hijos. «No teman a los que pueden matar el cuerpo sino al que puede matar el alma», les recuerdo. La mayoría de nuestros niños y jóvenes en España están perdiendo su alma por esto mismo.
El precio de cada bomba equivale a 880 arepas (el principal alimento de los venezolanos)
En Venezuela y, en general, entre los pobres de la tierra, se siente el fragor de la batalla las 24 horas del día. «No tenemos agua, luz, gas, ni teléfono. Estamos sitiados», me decía una amiga y añadía: «ahora nos oprime el comunismo corrupto pero, cuando gobierne la burguesía, debemos mantener esta conciencia de lucha porque sirven al mismo dueño». De hecho, el grupo Goldman Sachs, paradigma del capitalismo, ha salido en ayuda de la dictadura para que pueda seguir reprimiendo al pueblo. Son bestias que sirven al mismo dragón, dice el Apocalipsis.
Como parte de esta actitud de guerra, siempre que puedo asisto a las marchas pacíficas contra la tiranía. Llevamos más de 70 días de resistencia no violenta, y la multitud que sale a las calles va en aumento. He sufrido la represión de la Guardia Nacional, disparándonos indiscriminadamente bombas lacrimógenas apenas comenzábamos a caminar. He llegado a contar hasta 90 detonaciones de esos artefactos. El precio de cada bomba equivale a 880 arepas (el principal alimento de los venezolanos). Es una dictadura de hambre, reza una de las pintadas.
En estas acciones de lucha pacífica he visto muchísimos jóvenes que no han conocido más que la dictadura y que saben que con ella no tienen futuro. He visto muchos pobres combatiendo, sobre todo en Caracas, porque ellos son los que más tienen que perder si continúa esta barbarie. He visto rezar el rosario por las calles a miles de personas. He visto a mujeres mayores repartiendo comida y vendas mientras esquivaban los gases sulfúreos, he visto a decenas de personas preparadas con dispensadores de agua con bicarbonato para ayudar a otros con los terribles efectos de las bombas lacrimógenas, he visto a estudiantes de medicina perfectamente coordinados en la llamada Cruz Verde, he visto mucha esperanza y he concluido que solo el que lucha entiende el Evangelio.
Autor: Carlos Ruiz

lunes, 22 de mayo de 2017

Oración por la paz en Venezuela

El pasado 30 de mayo, el Movimiento Cultural Cristiano, organizó en Pamplona una jornada de oración en Venezuela, uniéndonos así a la llamada de la Conferencia Episcopal Venezolana de rezar y orar juntos por la paz en ese país.
Comenzamos con una tertulia en la Casa de Cultura y Solidaridad que el Movimiento Cultural Cristiano tiene en Pamplona, en la C/ Sangüesa, frente al número 33.
Dialogamos sobre la situación de hambruna, escasez de medicamentos, violencia y corrupción que vive el país.
Y terminamos con una Eucaría a las 19:30 en la Iglesia de la Milagrosa (P.P. Paúles).



lunes, 15 de mayo de 2017

Ha fallecido Trinidad Segurado, una vida encarnada en los últimos


Ha fallecido, a los 95 años de edad, Trinidad Segurado Sarmiento, madre de 4 hijos, militante cristiana pobre que entregó su vida al apostolado obrero, a los pobres y últimos de la tierra, con su esposo, Julián Gómez del Castillo.
Julián y Trini
Trini se encontró esta mañana con el Padre y con Julián. Ella y Julián compartieron la santidad del matrimonio cristiano, que entrega su vida por los demás, que es donación plena.
Trini en la cocina de Emaús
Una vida dada hasta el final, en la HOAC, en la editorial ZYX y en el Movimiento Cultural Cristiano, en los trabajos que hicieron posible la promoción de generaciones de militantes cristianos durante los últimos sesenta años.
Trinidad es madre de todos nosotros, los que nos formamos a su lado, en la militancia cristiana; aprendiendo de ella el amor, la entrega, la alegría y la esperanza de la lucha.
Siempre la recordaremos al lado de Julián, paseando por los jardines de la Casa Emaús, entrando en la capilla a rezar, o en la cocina en cualquier tarea…
Descansa en Paz. Trini, ¡gracias por tu vida encarnada en los últimos!.
Trini nos trae los ecos de las palabras que Julián nos dirigió en sus últimos momentos, hace más de 10 años, antes de partir al Padre: “¡Mi vida por vosotros!”

martes, 2 de mayo de 2017

Aborto y sus causas



Frecuentemente los debates sobre este tipo de asuntos se plantean de dos formas reducidas. Por un lado el punto de vista moralista, que no moral, ajeno a las circunstancias e intenciones de las personas, y  por otro lado está el punto de vista exclusivamente emocional, afectivo o subjetivo prescindiendo de la razón  y desechando todos los aspectos que nos ayudarían a objetivar. Por tanto es necesaria la objetivación -el relativismo es un cáncer- pero desde una perspectiva que permita entender las circunstancias sociales y las intenciones de las personas.
Las condiciones socioeconómicas y laborales difíciles e injustas como las actuales son obstáculos objetivos a la maternidad/paternidad. Pero también es cierto que en países noreuropeos con condiciones sociales mucho mejores que España el número de abortos es alto y las tasas de fecundidad bajas. ¿Por qué?
Una cultura materialista, individualista y hedonista como la cultura hegemónica actual no es una cultura favorable a la vida y a la solidaridad inter e intra-generacional sino todo lo contrario.. Predomina la cultura neocapitalista del “sálvese el que pueda”. Así es muy difícil acoger la vida; vida que exige ser cuidada y educada con dedicación..Y cuando decimos acogida de la vida no solo es la acogida del no nacido. Es la vida también de los parias, de los descartados, de los empobrecidos, es decir, de las víctimas -ya nacidas- de un sistema político-económico salvaje. No se puede estar contra una ley abortista y al mismo tiempo condenar a los inmigrantes empobrecidos.
El nudo gordiano de ambas posturas contra la vida, esta en el tema de la DIGNIDAD. ¿Todos los seres humanos tienen la misma dignidad independientemente de las circunstancias o no? ¿Qué dignidad ontológica tiene el embrión y el feto humano?
Básicamente podemos sintetizar las posturas en dos. Una es que todo ser humano tiene una dignidad personal (es persona) absoluta, intrínseca inalienable que la hace única, singular. Y otra es que la dignidad de un ser humano dependa de su funcionalidad, es decir, de cómo estén de operativas sus funciones vitales, sean físicas, cognitivas o morales, y que le permitan producir y consumir, engrasando el sistema económico. En este caso no es una dignidad intrínseca sino que es relativa y extrínseca.
En el primer caso la vida y dignidad del ser humano exige ser respetada siempre, sin excepción en el segundo caso la dignidad al embrión es otorgada desde fuera por quien tenga poder sobre ese ser humano, es decir la madre, el médico o la autoridad, que juzga si su dignidad funcional es suficiente para que su vida sea respetada o por el contrario vale más muerto, porque no olvidemos que el aborto es un negocio que mueve más de 70 millones de euros al año.

En este sentido se impone o se está imponiendo lo que se ha llamado el “derecho a decidir”. ¿Pero quién decide?. Pues lógicamente quien tenga el poder para hacerlo. Y todo poder, científico, técnico, jurídico en definitiva es poder político .Nos planteamos si puede ser democrática una sociedad en la que unos deciden la dignidad de otros. ¿Qué consecuencias se derivarían de ello? Es evidente que este dilema no solo es aplicable a los no nacidos, sino que es susceptible de ser aplicado a cualquier colectivo social: inmigrantes, homosexuales, drogadictos, enfermos terminales, discapacitados, cualquier colectivo susceptible de sufrir discriminación.
Para terminar, si todos buscamos una sociedad orientada hacia el Bien Común, basada en la dignidad inalienable de todos los seres humanos; donde todos y cada uno tienen derecho a la vida y a una vida digna; donde todos seamos realmente responsables de todos, el derecho positivo no puede ser solo fruto del poder político de turno sino de la adecuación coherente de la ley con la dignidad del ser humano.
Maria Inmaculada Marcos Lazcano
DNI 33417068T                                                                   
Ester Legasa Gorriz
DNI 18.208.657 V
Marta de Hoyos García
72.124.928 X

viernes, 31 de marzo de 2017

Homenaje a Rovirosa y Julián Gómez del Castillo

El pasado 27 y 30 de marzo, el Movimiento Cultural Cristiano celebró, en la Casa de Cultura y Solidaridad que tiene en la C/ Sangüesa, frente al nº 33, un homenaje a sus fundadores, Guillermo Rovirosa, ahora en proceso de beatificación, y Julián Gómez del Castillo.
Para ello, el lunes 27 contamos con la presencia del Obispo de Vitoria, Don Juan Carlos Elizalde, que nos habló de la "evanglización del hombre de hoy", en una sociedad que diseña un hombre hedonista, consumista, individualista, triste y con un grado muy alto de erotismo, "la evangelización para el hombre de estas características, dijo,  la tenemos en el Evangelio, pues la propuesta que nos ofrece  es  la vida de comunidad, la austeridad, la entrega por el ideal, el servicio y los Sacramentos... es decir, recuperación de las raices cristianas, la conversión". 

El jueves 30 de marzo, María Trinidad Gómez del Castillo, nos habló de su padre y fundador del Movimiento Cultural Cristiano, de su madre, recientemente fallecida hace apenas una semana y de Guillermo Rovirosa, del que el Movimiento heredó su espiritualidad e identidad.
María Trinidad contó cómo su padre quiso continuar el camino de Guillermo Rovirosa, e hizo llegar hasta nosotros, fundamentalmente de forma viva y experiencial, la espiritualidad de encarnación que forma parte intrínseca del ser del Movimiento Cultural Cristiano. Guillermo Rovirosa y Julián fueron adelantados a su tiempo, y  ambos eran hombres de Dios, ese tipo de personas que se encuentran cada mucho tiempo y que dejan marcada su huella en generaciones. Ambos entregaron sus vidas en la promoción de militantes cristianos pobres que vivieran de forma asociada sus vidas al servicio del Reino de Dios. El amor a Cristo, la Iglesia y los pobres, la búsqueda de la Verdad, son parte crucial del reconocido legado de ambos.
Trinidad, la mujer de Julián, fue clave en su vida militante, pues por el amor al ideal que ambos compartían, aceptó la vida de entrega de su marido y colaboró desde el servicio y el trabajo callado y humilde.