miércoles, 18 de febrero de 2015

Obispos vascos y navarros instan a pedir perdón y asumir culpas por los asesinatos

Los obispos del País Vasco y de Navarra instan, en una carta pastoral conjunta con motivo de la Cuaresma, a pedir perdón, a reconocer la culpa y a reconciliarse después de la sangre derramada injustamente” en la historia reciente” en alusión, entre otros casos, a los asesinatos terroristas. El texto ha sido firmado por el Obispo de Bilbao, Mario Iceta; el de San Sebastián, José Ignacio Munilla; el de Vitoria, Miguel Asurmendi; el Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, Francisco Pérez; y el Obispo Auxiliar de Pamplona y Tudela, Juan Antonio Aznárez, para ser presentado a las comunidades cristianas en las eucaristías de este Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma. La carta pastoral se refiere a la convivencia social y destaca que “el perdón y la reconciliación” son tareas “fundamentales” del Hospital de campaña, como el Papa Francisco llama a la Iglesia. En este sentido, apunta que “la misericordia posibilita la reconstrucción de una vida rota” y la reconciliación “con el hermano al que hemos ofendido o  añado”. Además, asegura que el “reconocimiento de la culpa es un elemento clave para el comienzo de la propia sanación”. Los obispos lamentan, no obstante, que se asista “a una pérdida de la conciencia del pecado, a una dificultad enorme para reconocer nuestras culpas”, lo que “impide con frecuencia iniciar ese camino de retorno y rehabilitación”. Víctimas y sus familias A su juicio, se necesita pedir perdón y llegar a la reconciliación para “abrazarnos y devolvernos la dignidad”, especialmente, en la historia “reciente”, cuando “ha sido derramada injustamente la sangre de tantos hermanos, y otros llevan en su cuerpo y en su memoria, en su historia personal y familiar, secuelas físicas, psíquicas, sociales y espirituales que les han marcado para siempre y que les han provocado y siguen provocando sufrimiento”. “A las víctimas y a sus familias hemos de escucharles con gran amor, ofrecerles el consuelo, la acogida, el acompañamiento y la ayuda necesaria, así como la memoria viva que exprese nuestro reconocimien o”, aseveran. En este sentido, emplazan a “los causantes del dolor y sufrimiento” a reconocer su “culpa y su pecado”, y comenzar a “recomponer lo que ha sido destruido, no sólo tan injustamente en las víctimas, sino también en la propia vida y en sus familias”. A su juicio, “en este delicado camino, es necesario el acompañamiento y la pedagogía que ayuden a reconocer, a reparar en la medida de lo posible el daño causado y a abordar la sanación de las secuelas físicas, psíquicas, espirituales y sociales que la violencia ha generado”. Subrayan que “la tarea reconciliadora es un elemento muy importante en la sociedad actual”, y destacan los principios que el Papa ha recordado para hacer posible “una convivencia pacífica asentada”, como son “el diálogo social, el encuentro, la escucha, la búsqueda común, la paciencia, el respeto a la verdad y a la justicia”. “Somos conscientes de que las soluciones definitivas no se alcanzan a corto plazo, sino a  través de pequeñas o grandes accionesque irán fructificando y nos  yudarán a progresar. Los problemas hay que asumirlos en su complejidad, haciendo que la verdad de las cosas se vaya abriendo camino y vaya aunando voluntades, iluminando las situaciones y alumbrando caminos por los cuales poder avanzar”, manifiestan.  
Diario de Navarra